La formación tiene su futuro en los dispositivos móviles


  • Si forman parte de la vida diaria, ¿por qué no adaptarlo a la formación?

Tanto en el mundo privado como, sobre todo aquí, en el entorno laboral cada día se escucha más el típico comentario de: ¿en papel o en dispositivo elctrónico?. Los directivos de las empresas no se escapan a esta tendencia, e incluso tienen que estar aún más preocupados por la innovación si cabe. Y esto lleva a pensar que si los dispositivos electrónicos ya se encuentran en casi todos los ámbitos de nuestra vida, ¿por qué no iba a estarlo también en la formación y el desarrollo?.

 Los profesores del IESE (Escuela Internacional de Dirección de Empresas de la Universidad de Navarra) han realizado un pequeño experimento en el que se pretende definir hasta que punto los dispositivos móviles serían capaz de modificar, en este caso mejorar, los procesos de aprendizaje.

Para ello seleccionaron a 124 alumnos que se encontraban participando en el Executive MBA que se imparte en dicha institución. Los responsables del estudio dividieron a los alumnos en dos grupos: a unos les dieron todo el material necesario para el curso fotocopiado, mientras que al otro se les hacía entrega de un iPad con los recursos didácticos instalados en él.

Al final del estudio, los profesores fueron los encargados de valorar los procesos de aprendizaje de los participantes mediante entrevistas y encuentas. Aquellos que les había tocado trabajar con los dispositivos móviles valoraron de forma muy positiva la accesibilidad, portabilidad y productividad que produce su uso. Sin embargo algunos de ellos confesaron que habían transferido los contenidos al ordenador personal, e incluso hubo quién imprimió el contenido.

Los casos en los que menos éxito tuvo el trabajo con las tablets fue en aquellas asignaturas en las que más se usan las matemáticas. En cambio otras como iniciativa emprendedora, en la que los números tienen una incidencia muchísimo más baja, fueron las asignaturas que mejor funcionaron.

El resultado al que llegaron los responsable del estudio es que aún nos encontramos en un mundo híbrido.  Poco a poco vamos adaptando la movilidad y la digitalización a nuestras vidas, pero en contra de ello juega la educación tradicional que hemos recibido, en la que nos han acostumbrado a pensar, trabajar y aprender “sobre papel”.

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